01 de Agosto- Según los datos oficiales de Maternidad e Infancia, la lactancia aumentó entre 2015 y 2017

aunque se señala que solo el 48,7% de las mujeres logran sostenerla de forma exclusiva mientras se atribuye a motivos de salud o a las demandas laborales la imposibilidad de darle continuidad. En contexto de pandemia, puede realizarse sin inconvenientes con la precaución del lavado frecuente de manos y el uso de tapaboca. 

La lactancia es uno de los principales pilares para el crecimiento y el desarrollo del recién nacido. Alimento esencial desde lo físico y lo emocional, la leche materna es rica en proteínas, en vitaminas, en grasas esenciales que permiten el desarrollo cerebral mientras brinda las barreras para protegerse de enfermedades respiratorias y gastrointestinales en cercanía e intimidad con la mamá.

“No hay leches maternas malas ni débiles. Tampoco se termina o agota porque mientras el bebé tenga una buena succión, la leche se forma de manera inmediata. Otro de sus beneficios, es que solamente depende de una buena o correcta frecuencia de succión y que la mamá ingiera suficiente cantidad de líquido”, explicó Claudia Castro, coordinadora del área de Salud de la Mujer de la Dirección General de Maternidad e Infancia.

En el mismo sentido, agregó que “sí se necesita que durante el embarazo se ayude con una buena preparación que genere confianza en el propio cuerpo de la persona gestante, sabiendo que puede amamantar. Es fundamental entonces el acompañamiento porque muchas veces el entorno familiar no colabora, poniendo el foco en mitos como que el bebé no está satisfecho, que siempre tiene hambre: esto no es así porque siempre que succione, se está alimentando”.

En el inicio de la Semana Mundial de la Lactancia Materna que este 2020 busca incentivar su inicio de manera temprana, Castro recordó que para ello “es imprescindible el contacto piel a piel con la mamá, ese vínculo apenas se produce el nacimiento y lograr la primera succión del pecho en la primera hora de vida”. Asimismo, indicó que “amamantar no tiene horario, se realiza sin restricciones y a libre demanda sin ningún tipo de contraindicaciones. En lo posible, la lactancia debe ser exclusiva hasta los 6 meses de vida, momento en que empieza a complementarse con los alimentos sólidos que se incorporan de manera paulatina y, si se puede, debe extenderse hasta los 2 años”.

Por otro lado, sostuvo que la leche materna se puede conservar si la persona tiene una gran producción, si el bebé toma menos de lo que se produce generando una congestión mamaria o si median cuestiones laborales, garantizando así que la persona cuidadora provea la lactancia. “Se puede extraer la leche y conservar en recipiente limpio con tapa a temperatura ambiente hasta 12 horas; en la heladera hasta 3 días y en el freezer hasta 7 meses, luego de lo cual se descongela, se entibia a baño maría y se puede utilizar”, detalló.