Lejos de esquivar el tema, Bedia defendió el producto con vehemencia: "Usted va a un restaurante de lSan Salvador de Jujuy y pide bife de burro o llama y es una especialidad. Para la gente europea es un plato fino, no sabemos valorar lo que tenemos", sentenció la legisladora.

 

 

Bedia, quien además de senadora es pastora evangélica y docente, insistió en que el burro es un alimento "espectacular" y lamentó que se lo asocie con la pobreza en lugar de verlo como un recurso regional de exportación.

La senadora relató su experiencia estudiando comunidades en la Puna y destacó las bondades del producto. "Fíjese que el burro es rico, es una carne magra", sentenció la senadora. Además, agregó que es un alimento "realmente espectacular" que permite tener una población sana a pesar de las carencias.

Más allá del sabor, la senadora libertaria resaltó las propiedades nutricionales de esta carne basándose en estudios de su provincia. Afirmó que el burro es "rico en aminoácidos, en fósforo, en hierro y en calcio", siendo un recurso vital en zonas donde no llega la carne de res.

Bedia insistió en que esta carne magra representa una oportunidad a futuro para la alimentación nacional. Sin embargo, esta postura técnica chocó de frente con la mirada política de la oposición, que ve en este fenómeno un síntoma peligroso del ajuste económico actual.

En la parte final del debate, el exdiputado Igón retomó la palabra para responderle a la senadora y marcar una diferencia geográfica y económica clave. El dirigente aclaró que, aunque pueda ser cultural en el norte, en el sur del país la situación es distinta y responde netamente a la falta de dinero.

"En la Patagonia esto no existía… hoy la gente está intentando comer eso", replicó Igón con firmeza. El exdiputado cerró la discusión insistiendo en que la venta de burro crece porque las familias no tienen acceso económico a otros cortes. «Se empieza a comercializar carne de burro básicamente porque no se tiene acceso económico», sentenció.