Uno de los factores que influyó en la decisión de la empresa fue la baja del consumo merced de la caída del poder adquisitivo del salario en los últimos dos años. La venta de ollas de aluminio, sartenes y otros artículos domésticos se contrajo en casi todos los segmentos del mercado.
También jugó un factor clave la apertura indiscriminada de las importaciones desde China que modificó el esquema productivo de Essen. En ese sentido Olave destacó que la llegada de piezas semiterminadas generó un cambio directo en la dinámica interna.
Explicó que, en áreas donde operaban alrededor de treinta trabajadores, la empresa cubrió la actividad con equipos reducidos de aproximadamente ocho operarios. El cambio respondió a la incorporación de insumos que ingresaron ya procesados y que reemplazaron etapas de fabricación local, como fundición, mecanizado y preparación de superficies.
Estos más de 30 despidos representan una disminución del 10% de la planta, y mientras que la decisión de importar de China bienes semiterminados reemplazó el 45% de la producción local de la empresa.











