Sin embargo, no todo es color de rosas. Con la salida de Adorni, el Poder Ejecutivo ganó aire y respondió a los reclamos de propios y aliados, aunque perdió un alfil en la contención de la pelea interna abierta entre los vértices del Triángulo de Hierro que sumó un nuevo capítulo en horas de la tarde del domingo, en la previa a la oficialización del exlegislador.

Como ocurrió con la decisión de incorporar a Ravier y a Fernández, el ascenso de Santilli también dio lugar a un tironeo interno. Al respecto, a través de su cuenta de X, el asesor acusó al entorno karinista de “operar a los propios para sumarse un porotito”, y de desautorizar al Presidente, al adjudicarse la decisión de incorporar al referente del PRO, quien desde octubre de 2025 se convirtió en la alternativa para reemplazar a José Luis Espert en la boleta de la provincia de Buenos Aires.

Desde el campamento que responde a la secretaria general de la Presidencia sostienen que la decisión la tomaron exclusivamente los hermanos Milei y que desde el Salón Martín Fierro promovían otros nombres. “Les salió mal. La taba no cayó de su lado”, expresaron ante este medio.

Con el nuevo esquema en marcha, la administración libertaria aspira a dejar atrás meses de desgaste y se ilusiona con recuperar la iniciativa. El desafío, no obstante, no se limita a reactivar la gestión y la agenda legislativa: pasa centralmente por administrar las tensiones que convergen en los distintos sectores y evitar que la disputa interna vuelva a condicionar el rumbo del Gobierno.