Ciencia local para aliviar el sufrimiento
En este escenario, la investigación argentina cobra un rol central. El Grupo de Dolor asociado al Cáncer del Instituto de Investigaciones en Medicina Traslacional (CONICET – Universidad Austral), liderado por Coronel, trabaja en paralelo en estudios experimentales y clínicos.
“Buscamos entender los mecanismos biológicos del dolor, pero también medir su prevalencia en nuestra población y diseñar herramientas concretas para detectarlo y tratarlo mejor”, señala la investigadora.
El equipo desarrolla estrategias para prevenir o atenuar el dolor y crear protocolos que permitan que el alivio llegue antes. “Lo alentador es que cuando los pacientes logran llegar a equipos interdisciplinarios -con oncólogos, especialistas en dolor, psicólogos, enfermeros- el alivio es rápido y significativo”, agrega Coronel.
El dolor por cáncer es tratable. No es algo que “simplemente toca vivir”. Pero su superación exige más que ciencia: requiere decisión social y compromiso político para garantizar que el conocimiento se transforme en acceso real.
“Cada voz importa, cada testimonio. Aliviar el dolor es un derecho humano. No puede depender de dónde uno viva, de cuánto gane o de si tiene o no contactos en el sistema de salud”, concluye Coronel.
La Semana Nacional Contra el Dolor por Cáncer busca dejar en claro que esta realidad no nos es indiferente. Y que no debería serlo para nadie.












